Jueves 17 Octubre 2019

Como nos ven nos tratan...

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He visto 23 veces la película “El Diablo Viste De Prada” con las maravillosas Meryl Streep (Miranda Priestly) y la no menos bella y talentosa Anne Hathaway (Andy Sachs). Y lo juro que cada vez que termino de ver este film sueño con levantarme un día cualquiera y escuchar en el aire, así de la nada, la canción con que inicia esta película: “Suddenly I See” de la banda KT Tunstall. ¿Y a que va todo esto?

Es que cada mañana al iniciar mis labores, mientras espero el MIO y me bajo en una estación y camino por las calles de mi ciudad y la de ustedes, se que nunca será posible que mi sueño se haga realidad y pueda ver caminar a sus sitios de trabajo, citas o lo que sea, mujeres y hombres vestidos correctamente. Personas que se quieran y que se proyecten a través de su vestuario, ganadores y alegres.

No es posible que las hermosas mujeres, quienes otrora fueran nuestro orgullo, hoy solo sean el resultado de la manipulación de cirujanos irresponsables o simplemente de la propia pero equivocada idea de creer que siendo voluptuosas “levantan” mas. Enfundadas, ceñidas, apretadas, casi que expulsadas de sus propios vestidos, exigen que las traten como unas damas cuando salen vestidas como unas.... ya sabemos.

El abuso de los tejidos que expanden hace que lo mas noble de sus cuerpecitos se vea muy notable hasta para el mas despistado de los hombres. Y esto de las que podría decirse que estéticamente poseen un buen cuerpo. ¿Qué decir de las otras, las gordas, las obesas, que como si fueran autistas ignoran por completo su estado de salud? Si, leyeron bien : Salud! Porque la gordura no es salud.

No amiga, si usted ya no puede verse completa en su espejito y por el contrario le toca mirarse por partes o si para poder localizar la cintura necesita un mapa, usted está GORDA. Así de simple y claro. De manera que cuídese muy bien cuando se vaya a vestir para que no haga el ridículo. La ropa de talla menor no la hace lucir delgada, la delata y la deja en evidencia. La blusita de tiritas en un cuerpo gordo no favorece mucho. Los tejidos planos o sea que no expanden, quedan como si el botón de su blusa fuera a salir disparado. Los jeans, que siguen siendo para mí un misterio: ¿Cómo entra ahí un culazo de contorno 145 centímetros y hasta mas? Hacen que la cintura quede expuesta con un gordo descolgado cual accesorio mas parecido a un manos libres o canguro.

Quiera Dios, aquel que hizo de nuestro Valle del Cauca y de Cali la capital de la mujeres más bellas de Colombia, que un día al levantarme quizá no escuche la banda sonora de mi película favorita, pero si ”Las Caleñas Son Como Las Flores” y que esas caleñas hayan tomado conciencia y no salgan como unas locas, desconectadas e incoherentes, a ser blanco de la burla o inspiradoras de los mas vulgares y absurdos piropos propios de una pléyade de gañanes que en la mañana, a modo de desayuno, encuentran estas delicias servidas en cada calle de la ciudad.

La selección de su vestuario puede ser la puerta de entrada a un mundo de éxitos o de igual manera, la puerta de salida a la nada.

Dolorosamente tenemos que aceptar que la manera como nos vestimos redunda a favor o en contra de nuestros sueños y logros.

Los hombres no se salvan. Merecen un capítulo aparte ya que ronda entre ellos el “Síndrome de Peter Pan” . Ahí les dejo de tarea definir la delgada línea entre lucir joven y hacer el completo ridículo.

Y recuerden que: Como nos ven nos tratan y como nos vieron nos despiden...

PD : Andy Sachs aprendió la lección y supo entender que cambiar el vestuario le abriría millones de puertas… ¡Hagan lo mismo!

Por:  Martín Alonso Zapata

 
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