Jueves 17 Octubre 2019

Ecos del Petronio, El currulao llegó recargado

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La apertura del Petronio Álvarez se constituyó en un acto polifónico, en el cual el Instituto Popular de Cultura puso en escena todas sus virtudes. Teatro, Música, Danza, Artes Plásticas, a ritmo de currulao.

En la vanguardia del arte popular en Colombia, el Instituto Popular de Cultura continúa en 2015 con un papel protagónico en la apertura y cierre del Festival folclórico Petronio Álvarez, con 100 bailadores en escena y un ensamble de música, teatro, danza y artes plásticas que conforman hoy el espectáculo “Mano e´Currulao Recargado”.

Para el acto inaugural del pasado 12 de agosto, la rectora de la institución, María del Pilar Meza Díaz, dispuso la armonización de este evento que tuvo grandes aplausos y ovaciones en la apertura de Feria Arco de Madrid, el pasado 25 de febrero, dedicada a Colombia, así como en la Cumbre Afro de Cali, a la cual asistieron personalidades de todo el planeta.

El Petronio hizo homenaje al escritor, periodista e investigador de la cultura afrocolombiana, Germán Patiño Ossa, fundador del Festival Petronio. Su figura fue tallada por los artistas de la Escuela de Teatro del Instituto Popular de Cultura, en compañía de otros personajes protagónicos de este evento musical anual, como Petronio Álvarez “El Cuco”, Margarita Hurtado, y el alcalde Rodrigo Guerrero, un denodado defensor de la cultura afropacífica.

La apertura 2015 en las Canchas Panamericanas, trajo un bordón de marimba para la obertura Poema al Currulao, en la voz de la rectora del Instituto, María del Pilar Meza Díaz. La obertura fue seguida, pianissima, por la interpretación coral de Mi Buenaventura, la composición mayor de Petronio Álvarez, “El Cuco”. La orquesta representativa del IPC, con un ensamble de marimbas, interpretó “Mi Peregoyo”, de Enrique Urbano Tenorio, y “La guitarra desbaratá”, un abosao que pertenece a la tradición oral del Pacífico. De Antero Agualimpia, finalmente, el aguabajo “Tío Guachupecito”.

El equipo de “Mano e´Currulao” está coordinado por Theodoro Adams, Danzas;  Edgar Gallego en la dirección del ensamble musical; Paola Andrea Cruz, Música; Rafael Aragón Arroyo, Danzas; Hardany Cortés, Grupo Musical Escuela de Danzas; además de los maestros coreógrafos, Aura Hurtado Urrutia, Célimo Tróchez y William Ruano.

Obertura a mano e´ currulao 
(Medardo Arias Satizabal)

De la luna verde de las chontas
En la noche de las niebla,
La luna tocó las hojas de la llovizna
Candela saltó en el bosque
Y una flor de cristal
Se instaló en la copa de los árboles
Del África se desgranaron las semillas
Gavilla de loros parleros
Que horadó la piel de los bosques
Y la noche puso brea en las baquetas
Brea de noche coagulada
Entre bordón y requinto
Brea con polvo de estrellas
Atabales secos de árboles y fuego
Hicieron los cununos.
Los bombos que recuerdan el tiempo
La edad de viejos guayacanes, los sueños
Del antílope en la tierra nueva de América.
En la noche profunda las mujeres
Cantaron arrullos de la misma estirpe del aguacero
Para mecer en sus faldas al recién nacido
Entre los ríos y el vaivén del mar
Bautizo de cocoteros y caimitos
Nació el currulao.
Ola que va, ola que viene
¡Una mano e’ currulao!

Dieciséis años después de la abolición de la esclavitud en Colombia, en 1851, apareció la que es considerada la primera novela romántica de América: “María”, de Jorge Isáacs, en la que se dan a conocer, en los entornos bucólicos del Gran Cauca, los usos y costumbres de los descendientes de esclavos en las haciendas cañeras.

Aparece ahí la mención del baile “bambuco viejo”, el cual alude, en las riberas de los ríos del litoral del Pacífico, al “currulao”, el ritmo que, así se deduce de estudios históricos, llegó hasta aquí en el lomo de la marimba, traída en los barcos negreros desde África occidental.

Aún, en el Pacífico colombiano, los músicos viejos, las cantadoras, los tocadores de bombo o cununo, mayores de 70 años, hablan de “bambuco viejo” para denominar este ritmo que se toca con marimba, cununo, bombo y guasá, y que tiene en sus notas líquidas mucho de la candencia africana.

De acuerdo a los estudios realizados por Jaime Arocha y Nina S. de Friedemann, se tiene que la marimba del Pacífico colombiano llegó de Africa Occidental. Ahí pervive, dentro de la música tradicional, una pequeña marimba que a diferencia de la que es elaborada con chonta en los ríos del litoral colombiano, tiene teclas de metal, sobre una base de madera, a la que se adhieren también tapas de cerveza, las mismas que hacen las veces de pequeños cencerros, por quedar libres en la madera.

Después de la esclavitud, la población afrocolombiana se replegó en la selva profunda del Pacífico, junto a los ríos, en esta, una de las costas  más grandes e inexpugnables del mundo. Esta costa se extiende por 1.300 kilómetros desde Punta Ardita, en límites con Panamá, hasta Cabo Manglares, en cercanías de Esmeraldas, Ecuador. Zona de ríos caudalosos, con un bosque rico en maderas como chanul, chaquiro, sajo, otobo, guayacán, chachajo, tangare, además de enormes manglares, vivienda de cangrejos, peces y caracoles.

El currulao es una danza de seducción, en la que el hombre busca afanosamente la aprobación, el amor de su pareja. Él la corteja con el pañuelo, la llama con ademanes galantes, y ella inicialmente rehúye estas galanterías, da la vuelta, para expresar que no acepta, y luego cede a la invitación amorosa. Es cuando se trenza con el parejo en un baile circular que en ocasiones tiene la cadencia de una ola. Va y  viene, suavemente, en señal de aceptación y de armonía. Así, el currulao tiene dos pasos básicos; uno, transversal, y otro circular.

El faldón blanco de las mujeres que bailan currulao, prevalece también en la vestimenta típica panameña, propia para bailar tamborito, herencia de los tiempos en que este territorio perteneció a la costa pacífica colombiana.

Además de algunas regiones de África, la marimba que se conoce en el litoral Pacífico colombiano, tiene equivalentes en el Golfo de México, en Veracruz. En Indonesia, particularmente en Bali y Java, una marimba cuyos percutidores no son de guadua, sino de calabaza, es conocida como gamelán.

 

La jota y la juga chocoana

A diferencia del Pacífico sur colombiano, la parte norte de esta costa recibió aporte europeo en su cultura danzaria y en instrumentos musicales. Así, en el Chocó, se desarrollaron formas nativas de bailes, inspiradas en danzas europeas como la jota, la polka y la contradanza.

Los nativos chocoanos tomaron la jota española y la adecuaron a sus costumbres, al clima. De ahí que se hable también de la “jota sangrienta” que se hace con chocar rítmico de machetes, y compromete a veces una historia de reclamos de amor, disputa de tierras, pequeñas venganzas por celos o insultos públicos.

La juga va hacia adelante, con gran fuerza y contiene, como la jota, un ingrediente burlesco, irónico, fruto de la imitación de las formas cortesanas o caballerescas de las danzas traídas de Europa.

Son comunes en el norte del Pacífico colombiano, instrumentos como el clarinete, los platillos redoblantes, el saxo, vientos que están ausentes del currulao que se interpreta en la zona sur.

La marimba está hecha con madera de chonta extraída de los bosques sonoros del litoral, y guadua. Es la base del currulao que se acompaña con guasá, bombo y cununo.  Estos últimos instrumentos de percusión, pueden ser “hembra” o “macho”, según el cuero con el que hayan sido ensamblados: casi siempre se emplea la piel del zaíno.

Hacia el norte de la Costa del Pacifico, el departamento del Chocó puede exhibir con orgullo la tradición de la chirimía, grupo musical  integrado por platillos, bombo, maracas, redoblante, flauta y triángulo. Con este conjunto base, se interpretan pasillos, bambucos, “levantapolvos” y torbellinos.

La marimba fue declarada por la Unesco como “Patrimonio inmaterial de la humanidad”, en 2010.

 

Por: Medardo Arias Satizabal

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