Jueves 14 Diciembre 2017

Miky Calero “Me echaron del Bennett por no cortarme el pelo…”

  • Jueves, 27 Octubre 2016 20:43

Protagonista de una generación que quiso cambiar el mundo, Miky Calero acaba de recibir homenaje por su labor como fotógrafo, en el reciente Cali Expo Show. Amparo Grisales dejó de hablarle porque la publicó sin maquillaje…

Fanny Mickey lo llamaba “Miky Miky” y Amparo Grisales lo tuvo como fotógrafo de cabecera hasta el día en que la convenció de salir sin maquillaje en la portada de la revista “Diva”, una publicación pionera de este tipo de periodismo, creada en Cali con  Alfredito Domínguez, Carlos Arellano, Alfonso Antonio Arango, Álvaro José Lloreda Jr., Frederic Chastro, Eleonora Barberena, Ana María Arango. 

“Amparo exigía siempre ver previamente las fotos que se publicaban en cualquier medio. En esa época no había Internet y no tuve tiempo de enviárselas para su aprobación. Le hice la foto detrás de su apartamento en Rosales, Bogotá, y ella quedó muy disgustada. La verdad es que me pareció, no requería maquillaje. En alguna ocasión, en un hotel de la costa, escuché su voz de una habitación a otra, por la terraza. Supo que yo estaba ahí y me lanzó un madrazo…”

Ecologista, columnista de El País, músico, compositor y fotógrafo excelso, Miky Calero ha sido protagonista de buena parte de la fotografía comercial del Valle del Cauca en los últimos 30 años, además de ser corresponsal de revistas especializadas en moda, belleza, jet-set.

En su casa de Cali, la luz entra raudales en el patio donde un mango viejo da sombra a sus sueños permanentes. Subido en lo alto de una escalera, da instrucciones a un obrero que le repara las tejas del techo. “Este hombres fue por el No, y yo por el Sí”, dice de manera jocosa, y cuenta como tuvo con él, mientras reparaban el techo, cordiales discusiones acerca del destino del país.

Miky vive rodeado de las fotos que lo han hecho famoso, una de ellas, la de una mujer que parece emerger del paraíso, entre palmeras, con pequeñas cortezas de coco sobre su pechos. Esta foto y otras, están hoy en la exposición itinerante que se exhibe hoy en varios espacios culturales de Cali.

El evento Cali Expo Show acaba de hacerle homenaje a Miky, en ceremonia a la que asistieron todos sus amigos, en el Hotel Marriot. Realizó también una exposición con su hermana Anita, titulada 

“Cal-eros”, en una galería de San Antonio. Una de las fotos más sugestivas de su casa, muestra en la pared, a un pliego, la foto de una mujer que a simple vista parece francesa. Tiene un gesto inocente, los labios entreabiertos, la mirada atravesada por el sol y una candorosa desnudez. Le pregunto si es una actriz europea, y dice que no. “Es la hija de la señora de los tintos…” así alude siempre a esta foto, pues efectivamente ella vino hasta Cali en bus, desde Manizales. Miky supo, por un amigo, que se trataba de una muchacha que deseaba ser modelo, hija de una señora que repartía tintos. Hizo la foto y luego ella desapareció, hasta hoy. Nada se sabe de ella. Su foto, su gesto, podría competir con la pose de una Angelina Jolie, Kate Winslet, Lauren Bacall o Kim Bassinger. 

Miky viene con sus sueños intactos desde las gloriosas décadas de los 70 y 80; fue baterista del grupo Jahuira, y posteriormente del “Expreso del Oeste”, y participó del Festival de El Pedregal, el Woodstock caleño, junto a Ana y Jaime; después de recorrer varios colegios de Cali, decidió radicarse en Miami, donde estudió fotografía en el Art Institute de Fort Lauderdale. Terminó la secundaria por correspondencia, en el American School de Chicago. Al volver de Estados Unidos en el 81, se empleó con la Casa de Decoración de Peter Eggen; comprendió que mucho de su potencial estaría en la publicidad, en la fotografía comercial.

“Tuve una época difícil por la adicción a las drogas; un día decidí dejarlas, a los 18 años, y me refugié en la Biblia. Empecé a consumir drogas a los 13 años; probábamos de todo, muy al estilo de lo que pasaba en ese momento con Jimi Hendrix, Janis Joplin. Llegábamos a los conciertos. Empezábamos con cerveza, luego un pase de perico, después un Qualude y luego unos hongos. Al final, ácido, el cual se pasaba con un trago de ron. Vivíamos con el acelerador al fondo, y soñábamos con un cambio del mundo…”, dice. “Del Bennett me echó doña Yolanda por mi negativa a cortarme el pelo, y estudié también en la Academia Militar Mariscal Sucre de Bogotá”, expresa.

Ya al inicio de sus veinte años, y mientras visitaba a su familia de Panamá, compró una camarita Pentax. Tere Santini de González, una dama puertorriqueña que dirigía la revista Temas, de EL PAIS, lo invitó a publicar sus fotos, y este fue el inicio de Miky con los medios. 

Umberto Quevedo lo contrató en su famosa peluquería de Bogotá. “Ahí llegaban todas las señoras de la ciudad; Umberto las dejaba bien lindas, y luego pasaban a mi estudio, contiguo, donde las retrataba. Ahí conocí a Pilar Castaño, Gloria Zea, entre otras”, recuerda.

Como corresponsal de una revista de Bogotá en Cali, recibió una vez el encargo de vestir de smoking al Palomo Usurriaga, para una portada. Alquilaron el vestido y Miky le prestó al futbolista un Rolex falso, para darle más tono al caballero, y en el interín se apuraron una botella de aguardiente. Miky debió recordar a Usurriaga la devolución del reloj, pues éste, entusiasmado, había olvidado que se trataba de un préstamo.

“Ahora tengo compromiso con el medio ambiente –tema favorito en su columna de EL PAIS- y propuestas muy claras para mejorar la calidad del agua en Cali”, dice. Es colaborador del programa radial “Oye Cali”, y siente gran simpatía por el proyecto del alcalde Armitage, “Cali, Ciudad Cultural”, el cual tiene el respaldo del ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus.  

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