Sábado 20 Julio 2019

¡Un hombre, nunca podrá ser mamá!

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La adopción por parte de parejas del mismo sexo es legal en quince países y en algunas jurisdicciones de otros tres. Además, es legal la adopción del hijo del cónyuge en otros cinco. Sin embargo, no es reconocida en la mayor parte de los países, aunque en algunos se debate permitirla.

Hechas estas aclaraciones, a lo que venimos: Y es que por estos días la Corte Suprema dió vía libre a una pareja de lesbianas en Medellín para la adopción,  por parte de una de ellas, del bebé que juntas están criando producto de una inseminación artificial.

¡Y se armó Troya! De inmediato los medios salieron al ruedo y las organizaciones LGBTI del país entero celebraron con júbilo como un triunfo, lo que la Corte Suprema dictaminó como justo para el caso de las solicitantes paisas y todo fue dicha y alegría en Gayland.

Y yo me pregunto: ¿Será que si es motivo de celebración? ¿Será que todo esto  es justo con un menor? Y que quede claro: Soy GAY y tengo conciencia que lo que soy, como ser humano y como persona, lo aprendí en un hogar heterosexual con papá y mamá en donde todos los hijos somos diferentes, pero eso si buenos, decentes y respetuosos.

Repito para que no haya dudas: Soy Gay y no entiendo eso de adoptar y hacer  familias anómalas. ¿Será que la sociedad necesita este nuevo modelo de familia, fruto de las febriles ideas de unos anarquistas, solitarios y desadaptados homosexuales, seguramente inspirados en algunas películas hollywoodenses y una que otra española o mexicana?

Por favor entremos en razón y seamos coherentes con la realidad: Un hombre por más amor y ganas de ser mujer que tenga nunca jamás podrá ser mamá. Dejémosle eso a las lesbianas que, queramos o no, llevan la impronta de ser madres, ese instinto maternal divino que solo una mujer real -y no hecha en la transgenia o en la disforia de sexo- tiene en su ADN. Por eso reitero mi apoyo en esta causa a las lesbianas, por el solo hecho de ser mujeres. Pues por más machito que se sienta la lesbianita, siempre ante la ternura e indenfensión de un bebé, será madre de inmediato de manera espontánea y real.

¿Pero dos hombres haciendo de padres? Ya veré a ese par de manes enloquecidos sin saber qué hacer con el cagón llorando a las 3 de la madrugada, sin poder salir o comprar los antojos porque el nene está enfermo o necesita esto o aquello. Así que señores de la iglesia católica, cristianos, puritanos y demás, no hagan tanto espaviento, que los gay que quieren la  adopción son muy poquitos gracias a Dios.

Evitemos otro show como el que montaron el día de la decisión de la Corte: Los senadores salieron a dar declaraciones, Gayland enarboló las banderas del  orgullo y la “buitrera” de politiqueros se relamió ante el caudal de votos que hay en potencia en todos esos afiebrados gays, que creen que las nubes son de azúcar y la luna de queso.

Sin embargo, y a pesar de no estar de acuerdo con la adopción para las parejas de hombres gay, de todo esto me queda el mal sabor de la ignorancia crasa que demuestran casi todos los que se pronunciaron alrededor de lo gay.  Y es que toda clase de epítetos inadecuados salieron al aire para descalificarnos. Nos tildaron de degenerados, promiscuos, irresponsables, sucios, torcidos y mucho más, como si nuestras vidas solo giraran en torno a lo sexual, perdiendo todo norte y objetividad para argumentar que somos inhábiles para adoptar.

Pues no, los gays somos mucho más que eso. Venimos de hogares heteros pues no nacimos por generación espontánea de la naturaleza, ni somos un ensayo de

laboratorio, ni llegamos en un meteorito. Somos personas como usted, con los mismos problemas que usted. Amamos y reímos como usted. Trabajamos, quizás mucho más que usted -pues somos una fuerza productiva importante en el mundo- y como si fuera poco, también somos gobernadores, alcaldes, concejales, senadores, empresarios.

Les recuerdo que las cárceles están llenas de heteros y en un muy bajo porcentaje de homosexuales, que la politiquería efectiva es gay. Que el Valle del Cauca y Santiago de Cali en los últimos 30 años han tenido gays entre sus gobernadores y alcaldes. Somos mucho más que todo lo que se dice de nosotros. Somos gente y en su mayoría, gente de bien.

Y de lo que si estoy seguro es que como yo hay muchos que saben que no hay nada tan bello y maravilloso como tener MAMÁ – así con mayúsculas- pues como ya lo dije, venimos de un hogar hetero y somos parte de una familia a la que queremos volver cada domingo, cada navidad, cada vacación para encontrarnos con abuelos, padres, hermanos, tíos, sobrinos, que te aceptan tal cual eres y donde te sientes bienvenido. Es entonces cuando me pregunto: ¿Cuál es el propósito de buscar otro modelo de familia, si el que tenemos, cuando funciona, funciona muy bien?

Por: Martín Alonso Zapata

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