Sábado 20 Julio 2019

¡Habemus Regina!

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Tenemos reina, si, chocoana, bella y la favorita no solo desde el primer día, sino desde el año pasado, porque al igual que Ariadna Gutiérrez, la reina saliente y Catalina Robayo, tuvo que esperar un año para que posara sobre sus cienes la corona.

Bien valió la espera para tener una final totalmente afrocolombiana con 5 bellas mujeres negras -¡SI, NEGRAS! Así no le guste al señor Charrupi!- que merecían estar en ese pódium. Y es que es la primera vez que Cartagena, la hidalga, la muy noble y subida Cartagena, de rancios abolengos, tuvo entre sus más fuertes competidoras 5 afrocolombianas dignas todas ellas de portar el tan anhelado título y contra viento y marea, pero con argumentos indiscutibles Jealisse Andrea Tovar la representante del Chocó se alzó con la corona.

En la noche de coronación hicieron bien el trabajo de ir dejando una a una a sus competidoras en el camino, para que solo dos de ellas, la bella señorita Choco y la no menos bella señorita Buenaventura llegaran como semifinalistas. Las demás, a mi buena vista de reinólogo son solo relleno, y es que en realidad a Cartagena ya no llegan aquellos mujeronones de otros tiempos que se robaban nuestra atención por largos 15 dias.

La verdad desde hace unos años el Concurso Nacional de la Belleza dejó de ser el evento que reunía por varios días a los colombianos alrededor de las representantes de sus departamentos, esperando con ansias la noche de coronación para saber quién sería la nueva reina. Hoy ya no sucede lo mismo y el reinado está tan de capa caida que ni a los peluqueros o a los gay, reinologos por excelencia, les interesa lo que pasa en Cartagena y eso es ya muy diciente.

Durante estos días nadie sabe quién es la fulanita que va y viene en tacones y menos ahora que para cada evento aparecen uniformadas por algún diseñador. Es el festival del abuso, si leyó bien, del abuso contra la mujer, ya que dejó de ser un evento elegante para convertirse en una carnicería que destruye el buen nombre y la imagen de unas cuantas jóvenes colombianas. Periodistas, patrocinadores y directivos abusan a sus anchas de estas chicas y ellas inocentes, con su sonrisa eterna, ni se dan por enteradas, hipnotizadas por el sueño de ceñir en sus cienes y por un año la corona que las acredita como Señorita Colombia.

¿Y por qué hablo de explotación? Porque sucede que las 5 finalistas pasan a ser propiedad de la organización Señorita Colombia en Cartagena y tendrán que estar disponibles para los desfiles y viajes que les programen durante un año, porque ellas como finalistas del concurso le pertenecen a Raimundo Anguñp y deben cumplir con sus desfiles benéficos. ¿Y que reciben a cambio? Nada así mismito como lo leyó Nada.

¿Y que decir de los periodistas que cubren el evento? Año tras año van en busca de la “embarrada” o de la respuesta que deja muy mal parada la inteligencia y la preparación de las reinas. En esta oportunidad le tocó a la señorita Cesar y el oso que hizo con sus opiniones bien despistadas sobre las conversaciones en La Habana. Y hubo más, la perla de la costeñisima Diva Jessurum y su desatinado comentario, que se le chispotió como al Chavo del 8, cuando creyó estar fuera del aire y el micrófono abierto le grabó diciendo que “las reinas no podían ser más ridículas”.

¿Hasta cuándo se seguirá permitiendo que esto pase: La cevicia de los periodistas y la ignorancia de las candidatas en pleno siglo 21 cuando la información nos atropella a diario? No en vano vemos la renuncia frecuente de chicas que llegaron a estar entre las 5 finalistas y que al ver que no pueden hacer campañas de publicidad como las modelos que son, se retiran del honroso cargo para retomar sus labores. Recordemos el caso de Viviana Dávila -valluna pero que representó a Bogotá- y que aduciendo incapacidad médica, dejó el título de “Princesa de Colombia” para aceptar ser presentadora del Canal Caracol.

Y bueno para terminar no puedo dejar de comentar la ausencia del Valle, otrora departamento líder de la belleza, que ya ni suena ni truena. La señorita Valle no existe y con nostalgia recordamos a las bellas que fueron Margarita Reyes, Lamia Elkoury, Ana Lucia Agudelo, Martha Lucia Echeverri, Aura Maria Mojica, Margarita de Francisco, y más recientes Adriana Hurtado y Carolina Cruz. Ya solo muchachitas bonitas… pero allá en la cuadra de ellas.

Y vuelve mi saludo a Ibeth Alomia la señorita Buenaventura, que debió ser la Señorita Valle. Presencia, perrenque de mujer negra pero vallecaucana, digna de ser nuestra reina. Ojalá Combelleza revisara los criterios de elección de la representante de la belleza vallecaucana para que volviéramos a las épocas cuando el Valle fue a Cartagena, lo que Venezuela a Miss Universo…

Hasta el otro año, cuando todo seguirá siendo lo mismo... Y con los mismos y mientras tanto no me resta más que, desearles una feliz Navidad y un próspero año nuevo..

 

Por: Martín Alonso Zapata

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